Ese día vigilaba como siempre los no muy tranquilos suburbios de Huechuraba… lleno de palmeras sin cocos (hasta yo creo que es malgastar plata, al parecer la alcaldesa quiere que este suburbio se parezca a la isla Kem). Por alguna razón que desconozco –ahora me arrepiento- puse especial atención a la conversación de un par de pequeñas idiotas, que venían mirándole el trasero a la persona que caminaba delante suyo.